Partió un amigo, compañero, inspirador, creativo, insustituíble. En la historia de la publicidad en Costa Rica, Hernán Ortega será siempre una marca de carácter, empuje, estrategia y exploración a lo más atrevido, lo que no se había hecho o dicho antes.
Cuando entré a McCann-Erickson como ejecutivo junior, pronto escuché las historias de este gran creativo en Publicidad Alberto H. Garnier, pues además de haber sido el primer publicista graduado de una universidad, su alto nivel creativo y su estatura profesional se conocía y respetaba en todo el mercado.

Más adelante, al regresar a Costa Rica, después de mi primer gerencia en McCann Honduras, me encontré en McCann con la fabulosa sorpresa de coincidir en la misma agencia, para iniciar mi tiempo Ortega, pues de él aprendí, tomé nota, escuché y recibí como solo se puede de los grandes. Hernán resolvía, escribía y guiaba con precisión aún en la producción, pues su experiencia fue contundente, motivante y firme hasta en la último suspiro del locutor, como lo hizo en su momento con este comercial de su cosecha, en la era de Consumer, donde se combinaba la historia con los atributos, los imperativos del cliente y el deseo de sobresalir por encima de todos en el corte comercial.
Años después, cuando regresé a Costa Rica una vez más, después de cinco años en McCann México, para iniciar lo que en su momento se llamó Consumer, llamé a Hernán Ortega y lo invité a sumarse a mi naciente compañía. Mi sorpresa y alegría fue inmensa cuando Hernán aceptó mi propuesta y se vino a la pequeña Consumer, una agencia que nació y creció con determinación y buen paso hasta lo que hoy es Tribu Saatchi & Saatchi. Así como de Hernán, hemos recibido por años la contribución maravillosa de muchísima gente talentosa que han contribuido, uno a uno de forma inolvidable, aunque si de inolvidable se trata, Hernán Ortega está de primero en la lista.
Tribu Saatchi & Saatchi tuvo en sus años 3 al 8 la preciosa, valiosa, sensible y fuerte aporte de Hernán Ortega-Martínez, ese gran creativo que hizo tanto para Pastas Roma como para Cofal, para Galletas Pozuelo como para Alka-Seltzer, para Coca-Cola como para Agencia Datsun, para Tabcín como para Liberación Nacional, por solo citar unas pocas marcas de las tantas que Hernán bautizó con su talento, su trabajo y esmero particular. En el crecimiento de nuestra compañía, en una racha irrepetible, Hernán fue parte del equipo con el ganamos 17 cuentas seguidas, muchas de ellas en concursos feroces con las grandes agencias del país. Con personas como Hernán, y muy particularmente en su caso, Tribu creció de ser una desconocida y la número 54, a la posición que ocupa hoy y que no es más que una temporal en su jornada de vida.
Al dejar nuestra compañía, el gran Hernán Ortega se encaminó hacia su propia empresa y fundó un estudio de grabación que luego evolucionó a otros servicios de post-producción, área en la que se enfocó hasta sus últimos días. En su compromiso de vida con la calidad, Hernán nos enseño a todos muchísimo de lo que hoy sabemos, a la vez que nos dio su amistad sincera, su abrazo de oso fuerte, su carcajada espontánea y su guía amorosa.
De él guardo recuerdos inolvidables y por esto, lamento y me duelo con su partida, pues me habría fascinado tener tiempo para despedirlo, para conversar, para darle un abrazo y un beso de amigo en el adiós, decirle el "buen viaje!" y el "vaya con Dios, hermano". Siempre agradeceré y recordaré su aporte, su abrazo para con mis padres, su cariño especial por mi esposa y mis hijos, su tolerancia y comprensión para conmigo, sumada a su paciencia y consideración.
Hernán Ortega se nos fue y a la vez quedó con nosotros. A sus hijas y a todos en su familia, les envío un mensaje de solidaridad y un abrazo de quien admira profundamente la vida, la trayectoria y la energía de Hernán Ortega-Martínez Bonilla.
Y para vos Hernán, gracias hermano, gracias amigo, gracias compañero. Gozá de Dios, amigo, que serás de los que iremos a buscar en el más allá para compartir aún más.

