Mientras Pablo (Chaves) y Javier (Mora) gozaron mientras este nuevo amigo me dio palo en tres partidas seguidas, y aún así, yo me la pasé de maravilla.
En la esquina suroeste de Washington Square, ahí donde jugó Bobby Fischer hace décadas, se reúnen diariamente muchos buenos jugadores, y uno que otro incauto que llega a que le den por la nuca!
Me encanta el ajedrez...
