En esta lugar termina todos los años la Maratón de Nueva York, después de un recorrido de 42 kilómetros y 195 metros. Acá se instala la meta y acá se culminan cerca de 40.000 sueños apalancados por entrenamiento, esfuerzo y sacrificio, aparte de cierta demencia necesaria para este tipo de distancia.

Por tres años he aplicado a la maratón de Nueva York, sin éxito en la rifa que elige a los participantes. Hasta abril sabré si podré finalmente ir tras esta otra meta en Central Park.