Todo sucede dos veces cuando menos, una en los sueños de una persona y la otra cuando se realiza y concreta. Por esto, no podemos dejar de soñar, tener ilusiones y mirar al futuro con planes y aspiraciones.

En esta foto de Noviembre del 2003, soñábamos con ver concluído nuestro propio edificio. Hoy es una realidad, gracias a los sueños que tuvimos, al trabajo de muchas personas maravillosas que hicieron y hacen su contribución, y porque Dios está ahí protegiendo nuestras más legítimas aspiraciones.

En estas épocas navideñas, es tiempo para celebrar y dar gracias. Gracias por este sueño concluído.