En los continuos de la vida, tal vez nos ayude reconocernos en una mejor posición al evolucionar de un enfoque en lo irremplazable a otro que se concentre en la idea de lograr ser irresistible. Es pasar de la independencia a la interdependencia, del yo al nosotros, de la atención a la atracción, de marca a Lovemark. Es comprender que ya no vivimos en la era de la atención, menos en la de la interrupción, sino en una que define la publicidad como el arte de la sedución, y que es preferible que deseen tu marca a que simplemente la recuerden. Es insistir que es preferible ser deseado que necesario, buscado que sobrado.
Si alcanzás los más altos niveles de respeto Y de amor, estás en dirección a Lovemark. Generalmente, un Lovemark lo querés como parte de tu vida, le invitás a tus fiestas y te encanta en tu compañía a la hora del te.
En todo caso, me divirtió la foto y me encantó el escenario. También la compañía: gracias Carlos y Paula por estar acá. Ojalá les lleguen las maletas hoy!
Acá en Cannes al iniciar el Festival del 2007. Foto de Carlos Jiménez.


