Reinventarse o morir. Así de simple es nuestro futuro como industria publicitaria. Más no tan simple es el trabajo que debemos de hacer para no continuar caminando en la segunda opción.
Luego de leer todo lo acontecido alrededor del Young Lions, pensé que era un “copy-paste” de ocasiones anteriores, en las que fui testigo de "boicoteos camuflados" hacia algún esfuerzo por fortalecer nuestra industria (como en los 3 intentos por tener un Círculo Creativo); solo que esta vez le toca el turno a las nuevas generaciones de publicistas.
Si miramos a nuestro alrededor, la industria está dando pasos de gigante.
Ya contamos con un ASCAP dinámico, producto de ello es que se convirtió en Representante Oficial del Festival de Cannes, organizó un Young Lions en proceso de maduración y han venido a dar seminarios escuelas creativas de la Argentina. Además, somos noticia en festivales internacionales gracias al brillante desempeño de las agencias y hay puntos de reunión como este en la web. Por otro lado y como un esfuerzo paralelo existe Clandestina, la primera escuela creativa de acá. Todos requisitos indispensables para ser un país creativamente desarrollado. Pero aún nos falta una cosa: cultura publicitaria.
Sin ella no tiene sentido esfuerzo alguno.
Como bien lo dije cuando vino Brother, el mejenguero no por jugar fútbol quiere decir que sepa de fútbol. Igual nosotros. No por tener todo lo anterior quiere decir que seamos maduros publicitariamente hablando. Nos falta y esto se manifiesta en que hacemos crítica de personas en vez de ideas o procesos. En que nos escudamos bajo el anonimato. En que deseamos que se imponga nuestro criterio en vez del de la mayoría. En que preferimos el silencio antes que el aplauso de reconocimiento al mérito rival. En que nadie nunca notó que las duplas no llevaban el nombre de la agencia a la que pertenecían, porque la que ganaba competía en Cannes por todos, por Costa Rica.
Definitivamente no aprendemos. Pero podemos hacerlo. Eso si, despacio, que tenemos prisa.
saludos a todos,
- yorsh

