Ayer nos fuimos a ver a los New York Yankees perder de nuevo contra los Tigers de Detroit. En medio de cerveza, hot dogs, pop corn, lluvia y frío, escenas como esta, con un bateador de los Tigres dándole un hit más, se repitieron para mandar a los locales con una derrota más.
La experiencia del baseball es lenta, larga, a ratos aburrida y exactamente igual a la que viví la primera vez que fui a un partido de Grandes Ligas en Atlanta, hace muchos años. Pienso que, o renuevan la experiencia del estadio, o este juego se irá apagando poco a poco, pues tampoco vi mucha emoción en los aficionados.
Por supuesto, me quedo con el futbol.
