Tengo en mis manos la revista Esquire de Octubre del 2008, y aunque no es sorpresa alguna, la femineidad del modelo masculino está más a la vista que nunca la mayoría de sus páginas publicitarias.

Desde Dolce & Gabbana, Prada, Boss, Burberry en el extremo más fino, hasta Ralph Lauren, Giorgio Armani, Calvin Klein, Ermenegildo Zegna y Bergdorf Goodman en el lado un poco menos femenino, las marcas de moda nos presentan hoy a un hombre mucho más alejado de la realidad que las mismas delgadas modelos de siempre en las marcas para mujer.



Me encantaría pasar estas páginas por una prueba sencilla. Me gustaría saber si estos hombres finos y afeminados le resultan más atractivos al gay que a la mujer joven, si hay cierto balance en las opiniones o si de plano, éste es el modelo de lo que debe perseguir el hombres para ser atractivo hoy día.  Podría ser que las marcas vendan más siendo atractivas al gusto gay que al femenino, o simplemente explotan abiertamente la oprimida dimensión femenina del hombre común.

Ninguna de las fotografías en los anuncios de las marcas mencionadas tiene a un George Clooney o al vaquero de Marlboro, tampoco a un Brad Pitt o un Clark Gables. Son más bien versiones preciosas de hombres finos que pasan de la femineidad adolescente hecha modelo, hasta la nueva personificación de la masculinidad en rostros hermosos por sus rasgos suaves, elegantes y sutiles en el contexto de una anuncio de marca de moda. Sin embargo, claramente presentados en un contexto que por años estuvo reservado para las marcas femeninas.



Como lo ha hecho la publicidad por siempre con la mujer, hoy el hombre recibe también la marca de lo ideal a una distancia enorme con la realidad cotidiana. En consecuencia, el gusto de la mujer se continúa direccionando hacia sí misma, y en consecuencia, gradualmente hacia una nueva y compleja fantasía con un modelo del hombre que no puede estar más distante de la realidad.

Como publicista de varias décadas, hoy más que nunca veo el daño de asentar modelos irreales, aunque obviamente que reconozco el poder de las aspiraciones y en ellas, el gatillo para generar ventas y una relación duradera con las marcas. Por esto, acepto que hemos hecho un flaco favor a las culturas del mundo al colocarlas en la línea de las aspiraciones fantasías o de las puntuales excepciones.



En todo caso, la moda masculina nos envía a afeminar el look!, o… estoy equivocado? Así que… ¿de qué se trata? ¿Nos vamos directo a los salones de belleza? ¿Le entramos al maquillaje?

O por favor, que alguien me defina ¿Cuál es hoy el modelo masculino más atractivo a la mujer?